La principal función de la piel es proteger el organismo construyendo una barrera que impida la salida de los elementos esenciales para el buen funcionamiento del organismo – como el agua – e impida la entrada de otras sustancias externas (microorganismos y sustancias nocivas).
Nuestros pies tienen un papel muy importante: sostienen nuestro cuerpo durante todo el día, entre trabajo y placer, obligados a largos periodos de esfuerzo muchas veces apretados en calzado bonito pero incómodo.