Cuidarse la piel del rostro no es una tarea fácil y obliga a una buena dosis de disciplina. Por desgracia, el día a día no siempre permite mantener esa rutina.
Con la edad, nuestra piel comienza a presentar señales de envejecimiento, como el aparecimiento de arrugas, flacidez y marcas de expresión. Estas marcas de expresión surgen por la acción de los músculos faciales. La intensidad del uso de estos músculos varía según las personas.
Como la alegría, las manifestaciones de tristeza, rabia y sorpresa quedan marcadas en nuestro rostro debido a la contracción de los músculos faciales..